Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
Ars Gratia Artis
proverbios de santidad
envueltos en nieves purpúreas
imponderables levitan nacidos de la pólvora.
pero, ¿cómo?, ¿un nombre alcanza y los abarca?
tengo cuatro dedos quitando el índice.
¿caminan o se arrastran?, ¿caminan?,
rehúso de los libros
y lo logro explicar.- sólo en mi interioridad.
tengo tres dedos quitando el pulgar.
rehúso de mis vértices, no necesito la aquiescencia
para tirarme a dibujar.
y mis manos , y mis manos
¿qué son sin mi voluntad?
lo que nos pesa no son nuestras vidas son los proverbios de santidad.
el caos en las percepciones
la pared en blanca
y la embriaguez el camino rápido
a las prístinas y puras sensaciones.
Un mundo bebé se despierta en los labios del desmayado.
enfermedad
cuando estés apesadumbrado,
niño diablo seráfico y lombriz, acuérdate de mi consejo,
un mero consejo con guiño de conejo
-promiscuo promiscuo-,
acuérdate de mi conejo:
sé tu propio enfermero,
trabajando 24 hs. aunque la vida no sea la enfermedad.
Quizás algún día lo descubras,
¿temor? ¿desasosiego? ¿angustia? ¿humildad?
Ya ha pasado mucho tiempo desde que dejé de creer
en la enfermedad.
parte de la c
veo la naturaleza y entiendo:
nada hay que entender.
Veo, ¡oh, tú, naturaleza!:
nada hay que temer.
aunque cuando las sílabas se encadenan seas tan difícil de expresar,
el viento ya sopla fuerte otra vez;
aire, hojas, agua, fuego y luz.
Cuando el cambio se renueve voy a ser parte de la c.
mundo en ruinas
(ZUGZWANG)
narra la cigota
que una vez hubo un cocodrilo
en la casa infinita
jugando al ajedrez.
El maestro brujo bajó las escaleras
y lo vio.
La casa habitaba la luna, y la luna
incitaba en las aguas la locura.
la atmósfera era mórbida y el tablero de ascuaza
Todos preocupados, ellos y nosotros, por la fichas,
sus valores, el movimiento y el ardid, ¡ah, dulces estratagemas!,
cuanta la cigota que tanto ellos como nosotros
olvidamos que el tablero era lo esencial.
Un bien por si mismo no se puede trocar.
necesidad de engañarnos
el fanatismo sectario por el cual buscamos existir
e imponer una voluntad determinada
pretende negarnos la unidad como así
los principios no excluyentes.
Pertenecer no significa diferenciarnos, ya pertenecíamos
aún antes de separarnos.
mi barrio
sé que mi barrio espera por un cambio, pero no creo
en la espera. a mi nunca me funcionó.
en todos mis recorridos por los bosques ignotos y suprasensibles
nunca ví un pájaro o la oruga esperar por el autobús.
¡inclusive la oruga (no espera por el autobús)!
pero claro, un bosque no es un barrio, porque habría
que sacarle las chapas, la gente y el metal.
especialmente habría que pensar, ¿por qué si la estética
indefinida de la belleza no espera yo sí?
y ya saben , el pensamiento es la vía y la libertad.
se llama necesidad
esperemos que nazcan, tiernos retoños de luz,
el calor de las madres en cada golpe pluvial.
y ahora quiero tu sonrisa de nuevo jubileo
en la testa vetusta y en los monumentos herrumbrados.
la vida fue dada para adorarla no para adornarla.
entonces llegan los ejércitos de zarcillos y augustos miriñaques
para abducirte entre volutas , esperemos que nazcan.
se llama necesidad.
más allá del entendimiento y la finitud
la copa nefelibata
rodeada por jícaras habla:
- una serpiente recorre incansable su planeta,
una estrella en contubernio con su centro. danza cascabel.
moscas y arañas diseminadas y armoniosas
intuyen acercarse al inefable batracio. ya bailan en su buche.
los lobos no lo saben,
los corderos tampoco,
el cazador invisible hace años acecha invisible bajo la grana.
proverbios de santidad
envueltos en nieves purpúreas
imponderables levitan nacidos de la pólvora.
pero, ¿cómo?, ¿un nombre alcanza y los abarca?
tengo cuatro dedos quitando el índice.
¿caminan o se arrastran?, ¿caminan?,
rehúso de los libros
y lo logro explicar.- sólo en mi interioridad.
tengo tres dedos quitando el pulgar.
rehúso de mis vértices, no necesito la aquiescencia
para tirarme a dibujar.
y mis manos , y mis manos
¿qué son sin mi voluntad?
lo que nos pesa no son nuestras vidas son los proverbios de santidad.
el caos en las percepciones
la pared en blanca
y la embriaguez el camino rápido
a las prístinas y puras sensaciones.
Un mundo bebé se despierta en los labios del desmayado.
enfermedad
cuando estés apesadumbrado,
niño diablo seráfico y lombriz, acuérdate de mi consejo,
un mero consejo con guiño de conejo
-promiscuo promiscuo-,
acuérdate de mi conejo:
sé tu propio enfermero,
trabajando 24 hs. aunque la vida no sea la enfermedad.
Quizás algún día lo descubras,
¿temor? ¿desasosiego? ¿angustia? ¿humildad?
Ya ha pasado mucho tiempo desde que dejé de creer
en la enfermedad.
parte de la c
veo la naturaleza y entiendo:
nada hay que entender.
Veo, ¡oh, tú, naturaleza!:
nada hay que temer.
aunque cuando las sílabas se encadenan seas tan difícil de expresar,
el viento ya sopla fuerte otra vez;
aire, hojas, agua, fuego y luz.
Cuando el cambio se renueve voy a ser parte de la c.
mundo en ruinas
(ZUGZWANG)
narra la cigota
que una vez hubo un cocodrilo
en la casa infinita
jugando al ajedrez.
El maestro brujo bajó las escaleras
y lo vio.
La casa habitaba la luna, y la luna
incitaba en las aguas la locura.
la atmósfera era mórbida y el tablero de ascuaza
Todos preocupados, ellos y nosotros, por la fichas,
sus valores, el movimiento y el ardid, ¡ah, dulces estratagemas!,
cuanta la cigota que tanto ellos como nosotros
olvidamos que el tablero era lo esencial.
Un bien por si mismo no se puede trocar.
necesidad de engañarnos
el fanatismo sectario por el cual buscamos existir
e imponer una voluntad determinada
pretende negarnos la unidad como así
los principios no excluyentes.
Pertenecer no significa diferenciarnos, ya pertenecíamos
aún antes de separarnos.
Un niño llora en la calle ante espejos de si mismo.
mi barrio
sé que mi barrio espera por un cambio, pero no creo
en la espera. a mi nunca me funcionó.
en todos mis recorridos por los bosques ignotos y suprasensibles
nunca ví un pájaro o la oruga esperar por el autobús.
¡inclusive la oruga (no espera por el autobús)!
pero claro, un bosque no es un barrio, porque habría
que sacarle las chapas, la gente y el metal.
especialmente habría que pensar, ¿por qué si la estética
indefinida de la belleza no espera yo sí?
y ya saben , el pensamiento es la vía y la libertad.
se llama necesidad
esperemos que nazcan, tiernos retoños de luz,
el calor de las madres en cada golpe pluvial.
y ahora quiero tu sonrisa de nuevo jubileo
en la testa vetusta y en los monumentos herrumbrados.
la vida fue dada para adorarla no para adornarla.
entonces llegan los ejércitos de zarcillos y augustos miriñaques
para abducirte entre volutas , esperemos que nazcan.
se llama necesidad.
más allá del entendimiento y la finitud
la copa nefelibata
rodeada por jícaras habla:
- una serpiente recorre incansable su planeta,
una estrella en contubernio con su centro. danza cascabel.
moscas y arañas diseminadas y armoniosas
intuyen acercarse al inefable batracio. ya bailan en su buche.
los lobos no lo saben,
los corderos tampoco,
el cazador invisible hace años acecha invisible bajo la grana.