Nicolás Zzcko
Nicklas Trejo
No puedo, simplemente no puedo, fina musa,
la definición perfecta del Arte, mi música,
simplemente es lo que me atrae naturalmente,
me robaste el pulsador, mira, lo lograste;
sin siquiera intentarlo, mujer elegante.
Tu melena, noche abrumadora y pasiva,
ese retrato me baja la autoestima, divina,
escucho canciones con hermosa letra,
me inspiran a escribirte más y más poemas.
Mi pecho oprimido es un aquelarre malvado,
finamente pasas, y en mi mente queda grabado,
si tan sólo, pudiera sentir el calor de tu ser,
un capricho no sería, mi persona podría perecer,
ya que esa sensación la podría comprender.
Mi guitarra, mi lapíz, mi tinta, mi voz, mi danza,
en tí se apoyan para crear arte y alabanzas,
ya que eres arte, bella y subjetiva, dejas todo a la deriva.
Mi poesía por tí es clara y nueva, la madrugada...
Ognominiosa y portenstosa como los caireles de un ángel,
el léxico que manejo parece sacado de un enervante,
un rubor de vino se me figura a la sonrisa de tu rostro,
en forma de luna, tal cual un paisaje pretensioso.
Cambié lo osuro por lo lúcido y limpio,
ya no escribo de destrucción y nepotísmo,
en esta etapa madura mi pálida angustia,
me encierro para destrozarme la columna,
escribiendo y anhelando que mi alma fuera tuya.
Miro una vez más esa foto impresionante,
tus ojos negros viéndome a cada instante,
tú, recogiéndote el sedoso cabello azabache,
con la mano sobre tu cama para poder apoyarte,
tu delicado pecho me hace querer tocarte,
y no puedo hacer nada, más que solamente admirarte.
Alabarte, tratar de sentir tus palpitaciones,
simplemente no quiero olvidarte y:
"Aunque esté perdido; aunque esté soñando, tú... eres Arte"
la definición perfecta del Arte, mi música,
simplemente es lo que me atrae naturalmente,
me robaste el pulsador, mira, lo lograste;
sin siquiera intentarlo, mujer elegante.
Tu melena, noche abrumadora y pasiva,
ese retrato me baja la autoestima, divina,
escucho canciones con hermosa letra,
me inspiran a escribirte más y más poemas.
Mi pecho oprimido es un aquelarre malvado,
finamente pasas, y en mi mente queda grabado,
si tan sólo, pudiera sentir el calor de tu ser,
un capricho no sería, mi persona podría perecer,
ya que esa sensación la podría comprender.
Mi guitarra, mi lapíz, mi tinta, mi voz, mi danza,
en tí se apoyan para crear arte y alabanzas,
ya que eres arte, bella y subjetiva, dejas todo a la deriva.
Mi poesía por tí es clara y nueva, la madrugada...
Ognominiosa y portenstosa como los caireles de un ángel,
el léxico que manejo parece sacado de un enervante,
un rubor de vino se me figura a la sonrisa de tu rostro,
en forma de luna, tal cual un paisaje pretensioso.
Cambié lo osuro por lo lúcido y limpio,
ya no escribo de destrucción y nepotísmo,
en esta etapa madura mi pálida angustia,
me encierro para destrozarme la columna,
escribiendo y anhelando que mi alma fuera tuya.
Miro una vez más esa foto impresionante,
tus ojos negros viéndome a cada instante,
tú, recogiéndote el sedoso cabello azabache,
con la mano sobre tu cama para poder apoyarte,
tu delicado pecho me hace querer tocarte,
y no puedo hacer nada, más que solamente admirarte.
Alabarte, tratar de sentir tus palpitaciones,
simplemente no quiero olvidarte y:
"Aunque esté perdido; aunque esté soñando, tú... eres Arte"
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