Raimundo
Poeta recién llegado
Evanece el tosigo por las rendijas desdeñables
desactiva la mercenaria turba insultante
proscribe al asistente factor estorbante
a confinamientos carcachentos e inarbordables.
No reducen los glaciales tus pasiones estivales
las alcancías dejaron de estar precintadas
enlazan luminosidades fertilizadas
buceando en jocosas seducciones florales.
Ardidos cuerpos parapetados se evocan extramuros
con el vientre minado de arrumacos conspicuos
erupcionan clarificados amantes proficuos
quedando anudadas al vértigo de bombardeos placenteros.
Se aprestan a ser absorbidos
por fervientes ecuaciones dulcificadas
como unificantes entregas enmeladas
sumergiéndose en conmocionados juegos clarificados.
Así van poblando la erótica seducción impecable
de benignas burbujas alimentosas
y deliciosas invasiones cosquillosas
inundando la habitación de majestuosidad incurable.
Los explosivos juegos anatómicos
vigorizan y alumbran melodiosos quejidos
ascienden a hormonales dispenser distendidos
desgajando dadivosos manjares cromáticos.
desactiva la mercenaria turba insultante
proscribe al asistente factor estorbante
a confinamientos carcachentos e inarbordables.
No reducen los glaciales tus pasiones estivales
las alcancías dejaron de estar precintadas
enlazan luminosidades fertilizadas
buceando en jocosas seducciones florales.
Ardidos cuerpos parapetados se evocan extramuros
con el vientre minado de arrumacos conspicuos
erupcionan clarificados amantes proficuos
quedando anudadas al vértigo de bombardeos placenteros.
Se aprestan a ser absorbidos
por fervientes ecuaciones dulcificadas
como unificantes entregas enmeladas
sumergiéndose en conmocionados juegos clarificados.
Así van poblando la erótica seducción impecable
de benignas burbujas alimentosas
y deliciosas invasiones cosquillosas
inundando la habitación de majestuosidad incurable.
Los explosivos juegos anatómicos
vigorizan y alumbran melodiosos quejidos
ascienden a hormonales dispenser distendidos
desgajando dadivosos manjares cromáticos.