Julius 1200
Poeta fiel al portal
Me pondré antiparras, encenderé linterna, ajustaré
la mochila antes que la tarde se marchite.
Estas afiladas rocas ocupan mi esforzada marcha.
Antes que lastimen mis piernas o hieran mis brazos,
cargaré puñados de densa hojarasca.
Desde lo alto me devuelves tu mirada cristalizada.
La última luz solar hace justicia y me haces llegar
la soga que anudo a mi cintura. Te debo una, ya verás,
no quedaré encerrado en el desamparo de un encrucijada.
No me permito el ocio. Ningún permiso, salvo que te vayas.
Sudores enceguecen mi cara y mojan el cuerpo que resbala.
Entre sombras agónicas mis cabellos se hacen ingrávidos.
Cometo fallas, es normal en la montaña,pero tú eres liviana.
El empinado murallón que hiere, me sangran y me delatan.
Al arribar, aunque mis manos resbalan te empeñas, me ayudas.
Siempre estás y te doy un abrazo que impone la risa y la calma.
Ya se ciñó la noche. Logramos descanso, mucha agua y cena fría.
Me recupero y vuelvo casi un fauno que persigue riendo a la
amada que escapa, salta de mata en mata. Muy pronto con ardor
amante romperé las rejas que sirve para atrapar animaluchos,
pero no para guardar mariposas que se aman...
la mochila antes que la tarde se marchite.
Estas afiladas rocas ocupan mi esforzada marcha.
Antes que lastimen mis piernas o hieran mis brazos,
cargaré puñados de densa hojarasca.
Desde lo alto me devuelves tu mirada cristalizada.
La última luz solar hace justicia y me haces llegar
la soga que anudo a mi cintura. Te debo una, ya verás,
no quedaré encerrado en el desamparo de un encrucijada.
No me permito el ocio. Ningún permiso, salvo que te vayas.
Sudores enceguecen mi cara y mojan el cuerpo que resbala.
Entre sombras agónicas mis cabellos se hacen ingrávidos.
Cometo fallas, es normal en la montaña,pero tú eres liviana.
El empinado murallón que hiere, me sangran y me delatan.
Al arribar, aunque mis manos resbalan te empeñas, me ayudas.
Siempre estás y te doy un abrazo que impone la risa y la calma.
Ya se ciñó la noche. Logramos descanso, mucha agua y cena fría.
Me recupero y vuelvo casi un fauno que persigue riendo a la
amada que escapa, salta de mata en mata. Muy pronto con ardor
amante romperé las rejas que sirve para atrapar animaluchos,
pero no para guardar mariposas que se aman...