Leonardo I.
Poeta recién llegado
Ya me cansé
Me cansé
De todas tus malditas y putrefactas mentiras
De tu inservible optimismo.
Déjame morir tranquilamente
¿Acaso no es mi vida?
Si al final ni siquiera te importé
Me cansé de ti.
Ya no soporto tus aguadas creencias
Las mismas que me separaran para siempre de ella
Las mismas que producen las asqueadas miradas de todos los amigos
Que nunca entenderán la verdad.
Ahora, con la misma repulsión hacia la verdad que me demostraste,
Vete
Y deja mi inerte cuerpo tirado en el suelo
¡No lo toques!, por favor.
Déjalo ahí,
Ahí donde
La sangre se mezcla con lo negro de mis pensamientos
Y donde luego esa mezcla ardiente decolora y deforma lo que toca.
Me cansé
De todas tus malditas y putrefactas mentiras
De tu inservible optimismo.
Déjame morir tranquilamente
¿Acaso no es mi vida?
Si al final ni siquiera te importé
Me cansé de ti.
Ya no soporto tus aguadas creencias
Las mismas que me separaran para siempre de ella
Las mismas que producen las asqueadas miradas de todos los amigos
Que nunca entenderán la verdad.
Ahora, con la misma repulsión hacia la verdad que me demostraste,
Vete
Y deja mi inerte cuerpo tirado en el suelo
¡No lo toques!, por favor.
Déjalo ahí,
Ahí donde
La sangre se mezcla con lo negro de mis pensamientos
Y donde luego esa mezcla ardiente decolora y deforma lo que toca.