BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vivan todos los demonios
que se ocupan de los sótanos
de nuestros imprevisibles sentimientos.
Vivan los rencores y las protestas
excesivas de nuestros admirables
conciudadanos. Vivan los habitantes
que aplastan la tierra y vivan los secundarios
actores de lujo que pagan nuestros subsidios.
Vivan los remotos lugares llenos de polvo
donde conviven en franca armonía los dividendos
del odio con los rascacielos donde se asesina
el futuro de alguna nación empobrecida.
Vivan sobre todo los nenúfares con ese acentuado
remordimiento de ser agua en un mundo fosilizado
por las guerras y los conflictos bélicos.
Y vivan imperiosamente, los dominios del hambre,
y las estatuas de arena
de los desiertos andaluces.
©
que se ocupan de los sótanos
de nuestros imprevisibles sentimientos.
Vivan los rencores y las protestas
excesivas de nuestros admirables
conciudadanos. Vivan los habitantes
que aplastan la tierra y vivan los secundarios
actores de lujo que pagan nuestros subsidios.
Vivan los remotos lugares llenos de polvo
donde conviven en franca armonía los dividendos
del odio con los rascacielos donde se asesina
el futuro de alguna nación empobrecida.
Vivan sobre todo los nenúfares con ese acentuado
remordimiento de ser agua en un mundo fosilizado
por las guerras y los conflictos bélicos.
Y vivan imperiosamente, los dominios del hambre,
y las estatuas de arena
de los desiertos andaluces.
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