Orfelunio
Poeta veterano en el portal
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Asesinos de la piel
Asesinos de la piel
Siguiendo una ruta entre los caminos
descubrí un real y singular sendero;
remolino y pesadilla insufrible,
agujeros de un sol de lo que fuimos;
ruinas en pie, sin fin de misioneros;
señal de muerte y vida futurible;
de lo que fue, aquello es mal recuerdo.
Tristes Dioses destronados,
vacíos altares de exterminio,
en holocausto sus nativos;
no hay perdón de los pecados
al último grito en sacrificio.
¡Aquí estamos los asesinos!,
a quienes siguen asesinando
aquellos que vestidos de oro...
del poder lo relucido,
del orar lo renegando,
del estar sólo es decoro,
del matar aún es matando
a todo pájaro en su nido.
¿Será el destino que ya está escrito?,
¿será la muerte el falaz invicto?,
o serán los hombres desposados
con la sangre de sus manos
que testimonian con su grito,
y en el dios de sus adictos
cubren tierra y echan clavos,
y endurecen sus motivos
haciendo firme el asfalto.
Pero no os asustéis,
que a estos, con engaño o sin él,
yo los llamo: ¡Asesinos!...
Asesinos de la piel.
descubrí un real y singular sendero;
remolino y pesadilla insufrible,
agujeros de un sol de lo que fuimos;
ruinas en pie, sin fin de misioneros;
señal de muerte y vida futurible;
de lo que fue, aquello es mal recuerdo.
Tristes Dioses destronados,
vacíos altares de exterminio,
en holocausto sus nativos;
no hay perdón de los pecados
al último grito en sacrificio.
¡Aquí estamos los asesinos!,
a quienes siguen asesinando
aquellos que vestidos de oro...
del poder lo relucido,
del orar lo renegando,
del estar sólo es decoro,
del matar aún es matando
a todo pájaro en su nido.
¿Será el destino que ya está escrito?,
¿será la muerte el falaz invicto?,
o serán los hombres desposados
con la sangre de sus manos
que testimonian con su grito,
y en el dios de sus adictos
cubren tierra y echan clavos,
y endurecen sus motivos
haciendo firme el asfalto.
Pero no os asustéis,
que a estos, con engaño o sin él,
yo los llamo: ¡Asesinos!...
Asesinos de la piel.
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