Sonaron las trompetas y el jinete emprendió el galope,
cabalgaba a lomos de un alazán de pelaje rojo,
que trotando embistió con saña y mortal arrojo,
en la mano una espada afilada de compasión miope.
Y entró con locura asesina en la ciudad de las letras,
la ciudad del arte y la libertad de expresión,
la ciudad de la moda y la pasión,
la ciudad de los pintores y los poetas.
Y cayó y calló para siempre el poeta,
y lo hizo en nombre de un Dios y un profeta.
La libertad se ahogó en su propia sangre,
la palabra fue aniquilada con brutal hambre.
Llevarle este mensaje a vuestro Dios de mi parte,
habéis matado al portador de la palabra,
y lo habéis hecho con intención macabra,
pero quedó su palabra y su voz y su estandarte.
Asesinos en París.....
cabalgaba a lomos de un alazán de pelaje rojo,
que trotando embistió con saña y mortal arrojo,
en la mano una espada afilada de compasión miope.
Y entró con locura asesina en la ciudad de las letras,
la ciudad del arte y la libertad de expresión,
la ciudad de la moda y la pasión,
la ciudad de los pintores y los poetas.
Y cayó y calló para siempre el poeta,
y lo hizo en nombre de un Dios y un profeta.
La libertad se ahogó en su propia sangre,
la palabra fue aniquilada con brutal hambre.
Llevarle este mensaje a vuestro Dios de mi parte,
habéis matado al portador de la palabra,
y lo habéis hecho con intención macabra,
pero quedó su palabra y su voz y su estandarte.
Asesinos en París.....