Vevero
Poeta reconocida en el portal
Dibujo una sombra en el estanque del mañana,
y en este ritual nocivo unjo mi frente
para bautizarme caótica y minusválida.
Llegarán las palabras a las que me aferré temblorosa,
pero ya ninguna podrá ser consagrada.
Sumergida en aguas, ahogada entre lágrimas,
sin rímel alguno trazando surcos en mi almohada.
Será clandestina la partida, casi tanto como lo fue la llegada
y profusa de humores,
calzaré el morado andar de los que marchan
hacia Estigia en catervas sin sueños ni esperanzas.
Un lupanar de oídos, aullando a la sangre sacra,
será la recepción al ágape del que nadie escapa;
y teñida de recuerdos, mis ropas serán desgarradas
hasta que mis huesos haraposos ardan
Entonces, clausuraré mi boca;
mis palabras no besarán más tus llagas
y todos los augurios serán nudos en mi tráquea.
y en este ritual nocivo unjo mi frente
para bautizarme caótica y minusválida.
Llegarán las palabras a las que me aferré temblorosa,
pero ya ninguna podrá ser consagrada.
Sumergida en aguas, ahogada entre lágrimas,
sin rímel alguno trazando surcos en mi almohada.
Será clandestina la partida, casi tanto como lo fue la llegada
y profusa de humores,
calzaré el morado andar de los que marchan
hacia Estigia en catervas sin sueños ni esperanzas.
Un lupanar de oídos, aullando a la sangre sacra,
será la recepción al ágape del que nadie escapa;
y teñida de recuerdos, mis ropas serán desgarradas
hasta que mis huesos haraposos ardan
Entonces, clausuraré mi boca;
mis palabras no besarán más tus llagas
y todos los augurios serán nudos en mi tráquea.