SONRISA
Poeta adicto al portal
Un instante inmovilizado en el tiempo
y esa mirada que traza un destino.
Permite coincidir la nostalgia que acorrala
con la ruta de tus ojos
en la alborada de esos párpados
desplazados de tristeza
y que perturban mis preceptos,
veinticuatro horas de vida y siete días de indulgencias
que incluyan el día domingo
y que ese orgullo se arrodille
a la insistencia de mis suspiros.
Íntima locura y que crece a borbollones,
no hay puente que atenúe la descarga contra el alma,
las notas de tu voz
alondras al surcar distancias
las escucha mi corazón en la algarabía de tus huellas.
Artesana de la palabra, mi boca borda los sueños
y mis labios sellan fisuras
en las roturas de nuestros nombres,
sombras bajo la piel, insurrectas sobrevuelan
la entraña que me reconoce
al demandar la salida.
Hay un tejido que entibia la candidez de este murmullo,
se desnuda del deseo y del ímpetu de los sentidos,
trama urdida de fe y que sostiene con alfileres
al verbo que se ramifica en diagramas por las venas
son ascuas con luz de tu fuego, ávidas en mis pupilas
copadas con otoños nuestros,
lluvia en millar de canciones.
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