Cristina Chaca
Poeta recién llegado
[center:3ce80fdce0]
Te preguntarás acaso,
¿qué es lo que nos hace falta?:
una ráfaga, una brisa inconsciente...
Un pensamiento me ofrece la certeza
de que nuestras vidas nos han vivido tanto...
Cada uno ha gozado - padecido
tantas sábanas de luna, de sol
hasta llegar aquí: los dos para los dos.
Tus seis sentidos más los míos,
registran a la lluvia como un milagro.
El agua promete bonanza.
Nada como tus manos húmedas, prestas,
ansiosas como un niño con todo por conocer,
para caminar cada centímetro de la piel.
¿Qué tiene la tuya que yo no haya tocado?
¿A qué me huele tu pelo que tiene tantos años al sol?
Ya nada desearemos entender .
El universo regentea este entre-dos.
Soñaremos con que el tiempo
siempre nos dará tiempo.
Somos, aquí-ahora,
huéspedes dilectos de la penumbra.
Liberada de respuestas,
reposo en la almohada fresca
esperando que tu brazo se deslice
por debajo de mi cuello.
Mi boca encontrará la tuya, lo sé,
tu cuerpo y el mío harán el resto que es todo.
La última vez será como la primera,
una sorpresa, simple como cuatro alas de luz.
Tus manos dibujarán ternuras nuevas,
y en la sombras, habré de presentirte mucho más allá de mí.
La desmesura encontrará frontera entre mis piernas
y la cumbre de tu sexo acallará en mi voz,
el grito ronco, exhausto del universo.
Luego, la placidez y una paz recién lavada
cancelará todo desasosiego.
© Cristina Chaca[/center:3ce80fdce0]
Te preguntarás acaso,
¿qué es lo que nos hace falta?:
una ráfaga, una brisa inconsciente...
Un pensamiento me ofrece la certeza
de que nuestras vidas nos han vivido tanto...
Cada uno ha gozado - padecido
tantas sábanas de luna, de sol
hasta llegar aquí: los dos para los dos.
Tus seis sentidos más los míos,
registran a la lluvia como un milagro.
El agua promete bonanza.
Nada como tus manos húmedas, prestas,
ansiosas como un niño con todo por conocer,
para caminar cada centímetro de la piel.
¿Qué tiene la tuya que yo no haya tocado?
¿A qué me huele tu pelo que tiene tantos años al sol?
Ya nada desearemos entender .
El universo regentea este entre-dos.
Soñaremos con que el tiempo
siempre nos dará tiempo.
Somos, aquí-ahora,
huéspedes dilectos de la penumbra.
Liberada de respuestas,
reposo en la almohada fresca
esperando que tu brazo se deslice
por debajo de mi cuello.
Mi boca encontrará la tuya, lo sé,
tu cuerpo y el mío harán el resto que es todo.
La última vez será como la primera,
una sorpresa, simple como cuatro alas de luz.
Tus manos dibujarán ternuras nuevas,
y en la sombras, habré de presentirte mucho más allá de mí.
La desmesura encontrará frontera entre mis piernas
y la cumbre de tu sexo acallará en mi voz,
el grito ronco, exhausto del universo.
Luego, la placidez y una paz recién lavada
cancelará todo desasosiego.
© Cristina Chaca[/center:3ce80fdce0]