AMANT
Poeta adicto al portal
Fue tal vez
en el momento en que te ví,
así, desmesuradamente bella,
apoteósica, edénica,
semidesnuda o semi-vestida no sé,
semejante a una ninfa perdida en mí...
en el momento en que te ví,
así, desmesuradamente bella,
apoteósica, edénica,
semidesnuda o semi-vestida no sé,
semejante a una ninfa perdida en mí...
Fue quizá en el instante aquel
en que de tu mirada enamorada,
el dulce fulgor,
penetró en la mía,
que sin perder detalle
te contemplaba,
envolviéndote completamente
cual si fuese líquida...
en que de tu mirada enamorada,
el dulce fulgor,
penetró en la mía,
que sin perder detalle
te contemplaba,
envolviéndote completamente
cual si fuese líquida...
Fue acaso
en el momento aquel
en que por primera vez,
al oído, me dijiste: te amo
y tu voz sonó dulcísima
mucho más que siempre,
mucho más que nunca;
sin pender más de la línea
simulando mi ritmo cardíaco,
sin penetrar sutilmente
el auricular.
No exagero al decir
que cuando me colgabas,
me colgabas...
en el momento aquel
en que por primera vez,
al oído, me dijiste: te amo
y tu voz sonó dulcísima
mucho más que siempre,
mucho más que nunca;
sin pender más de la línea
simulando mi ritmo cardíaco,
sin penetrar sutilmente
el auricular.
No exagero al decir
que cuando me colgabas,
me colgabas...
Fue tal vez en el instante aquel
en que vi las luces de tu ciudad,
desde el cielo,
cuando entre nubes
navegaba mi cuerpo,
tal como lo hacía mi alma
_todo el tiempo_.
en que vi las luces de tu ciudad,
desde el cielo,
cuando entre nubes
navegaba mi cuerpo,
tal como lo hacía mi alma
_todo el tiempo_.
Fue quizás en ese lapso de tiempo,
en que un par de rubíes astrales,
relucientes y magnéticos,
atraídos por sus gravedades,
se dividieron en mitades
que intercambiaron para siempre...
en que un par de rubíes astrales,
relucientes y magnéticos,
atraídos por sus gravedades,
se dividieron en mitades
que intercambiaron para siempre...
O acaso fue en el instante,
en que tus labios,
mariposas escarlata,
con ternura,
sobre la flor rosácea
de los míos,
al batir sus tersas alas,
el áureo polen del amor espolvoreaban.
en que tus labios,
mariposas escarlata,
con ternura,
sobre la flor rosácea
de los míos,
al batir sus tersas alas,
el áureo polen del amor espolvoreaban.
No sé cuando ocurrió,
que el enamoramiento
se transmutó en amor,
que ya sólo podía ser en tu ser,
que te convertiste
en el eje de mi rotación
y el sol de mi traslación,
y tampoco sé en que momento
ese amor se trocó en adoración,
pero así fue.
que el enamoramiento
se transmutó en amor,
que ya sólo podía ser en tu ser,
que te convertiste
en el eje de mi rotación
y el sol de mi traslación,
y tampoco sé en que momento
ese amor se trocó en adoración,
pero así fue.
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