Valeska
Poeta recién llegado
Así fue...
No despertamos un día cualquiera,
envueltos en soberbia,
iracundos,
inundados en preguntas,
distantes,
arrebozados en susurros,
cubiertos de silencios,
de fatigas e incertidumbres,
polarizados,
paralizados.
Mientras...
nuestras voces internas,
hablaban entre ellas,
se abrazaban,
se acariciaban...
Podría asegurar
que tu voz acariciaba mis piernas
y dos palabras no dichas
subían por las orillas
de mis costillas,
que mi piel enmudecida
se enrroscaba con tu perfume.
Nuestras voces internas,
entonces rompieron
todas las fronteras,
sin que tú cuerpo y el mío
lo notaran,
hicieron el amor
a nuestras espaldas.
Así fue...
En aquella mañana,
engendramos al hijo
que nunca nació...
No despertamos un día cualquiera,
envueltos en soberbia,
iracundos,
inundados en preguntas,
distantes,
arrebozados en susurros,
cubiertos de silencios,
de fatigas e incertidumbres,
polarizados,
paralizados.
Mientras...
nuestras voces internas,
hablaban entre ellas,
se abrazaban,
se acariciaban...
Podría asegurar
que tu voz acariciaba mis piernas
y dos palabras no dichas
subían por las orillas
de mis costillas,
que mi piel enmudecida
se enrroscaba con tu perfume.
Nuestras voces internas,
entonces rompieron
todas las fronteras,
sin que tú cuerpo y el mío
lo notaran,
hicieron el amor
a nuestras espaldas.
Así fue...
En aquella mañana,
engendramos al hijo
que nunca nació...
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