Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se liberaron las líbelulas
y pasean por los valles de tu planeta,
emigraron de mí las células
y encontraron refugio en tu maleta.
La cuenca de tu río destila agua salada,
tus montañas tienen un tono oscuro en la cima,
te soñé tranquila, estabas atada
al templo donde ninguna religión domina.
Así hacen el amor los inteligentes,
abrazados como dos leños en la caldera,
tu carne es una naciente de ideas indecentes
y yo desvarío moviendo tu cadera.
Las galletas de tu pecho saben a vainilla,
en mi país hay una calle que lleva tu nombre
y verte pasear por ella es una maravilla,
después de ti no hay nada que me asombre.
Así hacen el amor los inteligentes,
mordiendo cada pliegue que quede desnudo
dame un beso que vengo a que tientes
cada parte de mí donde sepas que sudo.
Así hacen el amor los inteligentes,
con la ropa mojada pegada a la piel,
con los huesos bailando por estar calientes
pero sin descarrilar, porque mi deseo es fiel.
y pasean por los valles de tu planeta,
emigraron de mí las células
y encontraron refugio en tu maleta.
La cuenca de tu río destila agua salada,
tus montañas tienen un tono oscuro en la cima,
te soñé tranquila, estabas atada
al templo donde ninguna religión domina.
Así hacen el amor los inteligentes,
abrazados como dos leños en la caldera,
tu carne es una naciente de ideas indecentes
y yo desvarío moviendo tu cadera.
Las galletas de tu pecho saben a vainilla,
en mi país hay una calle que lleva tu nombre
y verte pasear por ella es una maravilla,
después de ti no hay nada que me asombre.
Así hacen el amor los inteligentes,
mordiendo cada pliegue que quede desnudo
dame un beso que vengo a que tientes
cada parte de mí donde sepas que sudo.
Así hacen el amor los inteligentes,
con la ropa mojada pegada a la piel,
con los huesos bailando por estar calientes
pero sin descarrilar, porque mi deseo es fiel.