Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
¡Despiadada soledad!
que acompleja mis sentidos,
con el sudor frío bañándome,
al saber que no estas...
¿Y Yo? perdiendo la razón,
por una mirada vuestra,
por un beso,
que recoja las miserias,
consumidas por las pesadillas,
de saberte lejos....
¡Sin mí!
Que el viento acaricie el cabello,
como mis manos harían,
con el simple y sublime perfume,
que inhalo en él,
que llena mis más locas fantasías...
Despréndeme una sola de tus sonrisas,
que el cielo retumbará ante mi canto,
con el grito clandestino,
entre liras... anclando sueños...
en puerto seguro de tus besos...
Con la desesperación el agonizante,
busco quedarme entre tus brazos,
sin importar el mañana o la eternidad,
que solo entre tus senos,
descansará mi lujuria...
ardiendo entre tus piernas,
como huracán consumado...
Dadme la gota de tu respiro,
que sea el bálsamo que alivie mi condena,
cabalgar entre lunas de lino,
con el plateado firmamento,
ceñido de incontables estrellas,
Cíñeme de tu corona,
que de flores llenaré tu altar,
con el silencio de las horas,
conjugadas en miles de rezos,
pasando de lo violento a lo sereno...
Te amo no es suficiente,
cederte mis angustias,
confinadas en una rosa,
con las espinas de mis venas,
con el licor rojo que embriague tus sentidos,
no será un regalo propio...
Por ello...
¡Toma mi vida... mi alma!
enciérrala en tus alas,
aliméntame con tu piel,
para perderme en tus entrañas,
y así... solo así viviré...
A que se viertan emociones,
confabuladas con el por siempre,
que la vida es corta,
y la eternidad demasiado larga,
solo con el mirar de los tiempos,
clavados entre tu sonrisa amada...
¡Ámame grito ahora!
con la locura y rabia de un poseso,
¡Sé mía como yo lo soy!
y que el destino se abra,
para tomarnos juntos...
Bebernos el infierno,
con el postre de un cielo,
que nazca en tu intimidad,
y termine en tus besos...
¡Así quede!... ¡Así Sea!
L.V.
que acompleja mis sentidos,
con el sudor frío bañándome,
al saber que no estas...
¿Y Yo? perdiendo la razón,
por una mirada vuestra,
por un beso,
que recoja las miserias,
consumidas por las pesadillas,
de saberte lejos....
¡Sin mí!
Que el viento acaricie el cabello,
como mis manos harían,
con el simple y sublime perfume,
que inhalo en él,
que llena mis más locas fantasías...
Despréndeme una sola de tus sonrisas,
que el cielo retumbará ante mi canto,
con el grito clandestino,
entre liras... anclando sueños...
en puerto seguro de tus besos...
Con la desesperación el agonizante,
busco quedarme entre tus brazos,
sin importar el mañana o la eternidad,
que solo entre tus senos,
descansará mi lujuria...
ardiendo entre tus piernas,
como huracán consumado...
Dadme la gota de tu respiro,
que sea el bálsamo que alivie mi condena,
cabalgar entre lunas de lino,
con el plateado firmamento,
ceñido de incontables estrellas,
Cíñeme de tu corona,
que de flores llenaré tu altar,
con el silencio de las horas,
conjugadas en miles de rezos,
pasando de lo violento a lo sereno...
Te amo no es suficiente,
cederte mis angustias,
confinadas en una rosa,
con las espinas de mis venas,
con el licor rojo que embriague tus sentidos,
no será un regalo propio...
Por ello...
¡Toma mi vida... mi alma!
enciérrala en tus alas,
aliméntame con tu piel,
para perderme en tus entrañas,
y así... solo así viviré...
A que se viertan emociones,
confabuladas con el por siempre,
que la vida es corta,
y la eternidad demasiado larga,
solo con el mirar de los tiempos,
clavados entre tu sonrisa amada...
¡Ámame grito ahora!
con la locura y rabia de un poseso,
¡Sé mía como yo lo soy!
y que el destino se abra,
para tomarnos juntos...
Bebernos el infierno,
con el postre de un cielo,
que nazca en tu intimidad,
y termine en tus besos...
¡Así quede!... ¡Así Sea!
L.V.