Piensa en el relámpago y en su rizo de luz.
Tu brevedad es un arco iris sin lluvia, una noche
sin alba. Te gustaría ser resplandor, festival
de cohetes que estallan en un cielo negro,
algarabía o frenesí bajo el puente de los días.
Todo es más simple: una casa, un trabajo, una familia
y un dios al que no rezas. El relámpago se ha vuelto
una cicatriz en tu corazón, no hay rizos de luz,
ni arco iris con lluvia, ni llegará a ti la claridad
tras la noche. Solo ríes en los espejos que aún
recuerdan tu infancia, en las fotografías del descuido,
en los cristales rotos. Así te va.
Tu brevedad es un arco iris sin lluvia, una noche
sin alba. Te gustaría ser resplandor, festival
de cohetes que estallan en un cielo negro,
algarabía o frenesí bajo el puente de los días.
Todo es más simple: una casa, un trabajo, una familia
y un dios al que no rezas. El relámpago se ha vuelto
una cicatriz en tu corazón, no hay rizos de luz,
ni arco iris con lluvia, ni llegará a ti la claridad
tras la noche. Solo ríes en los espejos que aún
recuerdan tu infancia, en las fotografías del descuido,
en los cristales rotos. Así te va.
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