Tal vez no sea en puridad un poema surrealista. Algunas imágenes tratan de serlo. Y, por lo demás ¿hay algo más surrealista que dos amantes a los que se les muere el amor?
Desarraigados como ángeles apartados
de la derecha de Dios
como piedras alejadas de los cauces
donde las pule el agua atronadora
como bestezuelas ciegas que transitan los desiertos
sin más norte que su olfato.
Así tú y yo
ignorantes todavía que ya no tenemos mañana
disfrutando del placer de nuestra carne
ausente el espíritu
como un ángel rechazado
Desmañados como las ondas sonoras
que acompañan al torrente
rebeldes a la suprema armonía de las tocatas de Bach.
Transeúntes de la noche
mutuamente ignorados pero ávidos todavía de nosotros
interiormente iluminados por el color mercenario
de escaparates de lujo
La ciudad que nos acoge como nido fraudulento
u orilla donde recalan los desechos
es la Gomorra eterna invulnerable a los dioses
y nos respeta y sacrifica.
Así tu y yo
en la víspera ominosa de nuestro último encuentro
en el que hicimos de nuestro yugo hoguera
del tálamo injuria sacrificial
atroz estafermo de nuestro perdido amor
desvencijada falúa flotando en un pedregal
Así tú y yo, que nos amamos tanto...
Ilust.: "Las sombras". Paul Delvaux. 1965
Desarraigados como ángeles apartados
de la derecha de Dios
como piedras alejadas de los cauces
donde las pule el agua atronadora
como bestezuelas ciegas que transitan los desiertos
sin más norte que su olfato.
Así tú y yo
ignorantes todavía que ya no tenemos mañana
disfrutando del placer de nuestra carne
ausente el espíritu
como un ángel rechazado
Desmañados como las ondas sonoras
que acompañan al torrente
rebeldes a la suprema armonía de las tocatas de Bach.
Transeúntes de la noche
mutuamente ignorados pero ávidos todavía de nosotros
interiormente iluminados por el color mercenario
de escaparates de lujo
La ciudad que nos acoge como nido fraudulento
u orilla donde recalan los desechos
es la Gomorra eterna invulnerable a los dioses
y nos respeta y sacrifica.
Así tu y yo
en la víspera ominosa de nuestro último encuentro
en el que hicimos de nuestro yugo hoguera
del tálamo injuria sacrificial
atroz estafermo de nuestro perdido amor
desvencijada falúa flotando en un pedregal
Así tú y yo, que nos amamos tanto...
Ilust.: "Las sombras". Paul Delvaux. 1965
Última edición: