Gonzalo
Poeta asiduo al portal
Así vienes
Vienes, con tu carga, fatigada
con los versos que no cantan mi canción
con tus púrpuras de piel y corazón
tan oscura y vengativa tu mirada
que prefieres, cuando yaces en el lecho
con los hilos del dolor de tez llagada
hilvanar sobras fingidas de tu pecho
No te entregas, te acobardas, es mejor
que mis ojos no descubran las tristezas
que te acosan, al saber que tus proezas
de pasado vergonzoso y heridor
sólo sirven al recuerdo de la infamia
y a memorias del capón encubridor
que escondía a puñetazos sus miserias
Recogiendo los trocitos de tu miedo
destrozadas tus ventanas y tus puertas
dejas áridos tus campos y tus huertas
sin derecho a que te alcance algún consuelo
cuando raudos se te escapan los senderos
de los otros, que te ofrecen con denuedo
voces nuevas de remanso mañanero
Y no vienes ni regresas, permaneces
aferrada a lo que queda del presente
y a la pena que te sigue indiferente
entre tanto en tus cabriolas desvaneces
y el camino se te acorta adormecido
trashumante del rencor que tantas veces
me ha hecho injusto parte viva del olvido
Gonzalo Himiob Santomé
Vienes, con tu carga, fatigada
con los versos que no cantan mi canción
con tus púrpuras de piel y corazón
tan oscura y vengativa tu mirada
que prefieres, cuando yaces en el lecho
con los hilos del dolor de tez llagada
hilvanar sobras fingidas de tu pecho
No te entregas, te acobardas, es mejor
que mis ojos no descubran las tristezas
que te acosan, al saber que tus proezas
de pasado vergonzoso y heridor
sólo sirven al recuerdo de la infamia
y a memorias del capón encubridor
que escondía a puñetazos sus miserias
Recogiendo los trocitos de tu miedo
destrozadas tus ventanas y tus puertas
dejas áridos tus campos y tus huertas
sin derecho a que te alcance algún consuelo
cuando raudos se te escapan los senderos
de los otros, que te ofrecen con denuedo
voces nuevas de remanso mañanero
Y no vienes ni regresas, permaneces
aferrada a lo que queda del presente
y a la pena que te sigue indiferente
entre tanto en tus cabriolas desvaneces
y el camino se te acorta adormecido
trashumante del rencor que tantas veces
me ha hecho injusto parte viva del olvido
Gonzalo Himiob Santomé