RDZ
Poeta recién llegado
Un resplandor casi inagotable ilumina la huella del transitar, cantos, coros, augurios y brillos en los pétalos de rocío. Las hojas depositadas el día anterior tapizan los costados de cada árbol, su degradé es rojizo y su textura acolchonada. En un abrir y cerrar de párpados el Sol enmudece el hambre y todos almuerzan. La tranquilidad y quietud de la digestión hacen del páramo un lago escondido de verdoso callar y de dudosa profundidad. Los zorzales previendo algún fin deciden picotear los malvones y buscar en la grava alguna lombriz. Es el canto de la ranas y la belleza de las estrellas que iluminan el jardín. Ha llegado la noche y el Universo refleja en las aguas su verdadera magnitud. Osas mayores y menores de vidas paralelas que acompañan semejante soledad. Extiendo mis brazos, te busco en mi lecho. Ya no estás.
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