Alberto Alcoventosa
Poeta adicto al portal

ASTURIAS (Redondillas)
Sin nacer en la Laviana
ni en la cuenca del Nalón,
muy dentro del corazón.
llevo la tierra asturiana.
Me fascina contemplar
sus pétreos acantilados
que abruptamente cortados
se asoman sobre la mar.
Son sus playas arenosas,
doradas, de grano fino,
cuyo encanto me imagino
entre brumas misteriosas.
Los blancos picos nevados,
si claro amanece el día,
brillan en la lejanía
sobre el verde de los prados.
Son sus bosques tan sombríos
que propician las leyendas
de apariciones horrendas
que temen los caseríos.
Asturias, bella y querida,
¡cómo podría no amarte
si tu esencia forma parte
de lo mejor de la vida!