Pelli
Poeta recién llegado
He somatizado la esperanza y,
Al volverse contra mí, la he vomitado;
Sé que es una pena ser la costra
De un dolor que, sin morir, fue lapidado.
No es fácil llevar la omnipresencia
Cuando huyes de apretar ese gatillo,
Pero yacen tus intentos por sanarla
En fosas comunes de tiempos perdidos.
Quiere ser sustento de tu furia
La parola incandescente de tu boca,
Mas derrite su fervor a mis entrañas
Que escupen agua salada como locas.
No imagino el día en que tus dagas
Maten a las dagas que envenenan,
Enviadas por tus manos, mis oídos,
Con un prontuario de blasfemias.
Soy consciente de mis tropezones,
Que tiraron, de camino, tu fe en mí,
Pero has de saber que de mis hostias
Buenas moralejas recogí.
Y es ahora cuando, mientras tanto,
Ya no sufro por pensar en ti.
Más bien, triste, yo me compadezco
De que el recordarme no te haga feliz.
Al volverse contra mí, la he vomitado;
Sé que es una pena ser la costra
De un dolor que, sin morir, fue lapidado.
No es fácil llevar la omnipresencia
Cuando huyes de apretar ese gatillo,
Pero yacen tus intentos por sanarla
En fosas comunes de tiempos perdidos.
Quiere ser sustento de tu furia
La parola incandescente de tu boca,
Mas derrite su fervor a mis entrañas
Que escupen agua salada como locas.
No imagino el día en que tus dagas
Maten a las dagas que envenenan,
Enviadas por tus manos, mis oídos,
Con un prontuario de blasfemias.
Soy consciente de mis tropezones,
Que tiraron, de camino, tu fe en mí,
Pero has de saber que de mis hostias
Buenas moralejas recogí.
Y es ahora cuando, mientras tanto,
Ya no sufro por pensar en ti.
Más bien, triste, yo me compadezco
De que el recordarme no te haga feliz.