kathrina
Exp..
at m.l.g
Es increíble el negarle al final,
que mis manos mudas temblasen en su picardía,
de presentarse esta noche como tentación bravía
y a la luna marchita rogadle la muerte.
Pues escribí en un pacto con mi fiel sirviente,
que si la cobarde iracunda intentase demolerme,
no cerraría mis ojos y a mis piernas insolentes,
les negaría arrodillarse aunque no tenga suerte.
Le escribiré en mis sueños prohibidos y le comentaré,
lo terrible del pensar en un mañana sin claveles,
y en las noches solitarias con las voces demoniales,
que a mi ser culpan de cobarde.
Sabes tu que no es cierta tal calumnia,
o tan cierta como el derroche de agua en mis mejillas,
que no llora, solo abandona.
No es que quiera invocarte,
con mi tristeza esta noche llamarte,
visualice tus ojos mirarme,
perdí la llama de tocarte.
Es increíble el negarle al final,
que mis manos mudas temblasen en su picardía,
de presentarse esta noche como tentación bravía
y a la luna marchita rogadle la muerte.
Pues escribí en un pacto con mi fiel sirviente,
que si la cobarde iracunda intentase demolerme,
no cerraría mis ojos y a mis piernas insolentes,
les negaría arrodillarse aunque no tenga suerte.
Le escribiré en mis sueños prohibidos y le comentaré,
lo terrible del pensar en un mañana sin claveles,
y en las noches solitarias con las voces demoniales,
que a mi ser culpan de cobarde.
Sabes tu que no es cierta tal calumnia,
o tan cierta como el derroche de agua en mis mejillas,
que no llora, solo abandona.
No es que quiera invocarte,
con mi tristeza esta noche llamarte,
visualice tus ojos mirarme,
perdí la llama de tocarte.
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