Atado a la noche
en este poema
se siente uno.
Ya hijo de la luna
soy
y del sol
su adorador
más intimo.
Y es que fuimos
constructores
de civilizaciones,
la piedra nos sirvió
de aprendizaje
duro
y conseguimos,
con el tesón
que nace
en el heroísmo,
que el amor floreciera
para llegar
en este deambular
por la historia
hasta este instante justo,
en que todo es más,
y más y más miseria
y oportunismo,
tanto que si del todo
rendimos al amor tributo,
saldremos gloriosos
de aquello
que se pone en nuestro camino.
en este poema
se siente uno.
Ya hijo de la luna
soy
y del sol
su adorador
más intimo.
Y es que fuimos
constructores
de civilizaciones,
la piedra nos sirvió
de aprendizaje
duro
y conseguimos,
con el tesón
que nace
en el heroísmo,
que el amor floreciera
para llegar
en este deambular
por la historia
hasta este instante justo,
en que todo es más,
y más y más miseria
y oportunismo,
tanto que si del todo
rendimos al amor tributo,
saldremos gloriosos
de aquello
que se pone en nuestro camino.