Cio-Cio-San
Poeta recién llegado
"Ataduras de Arlequina".
En reflejos de cinismo y cristal,
huyen los fragmentos de espejos
destrozados, como ojos del
titiritero, convirtiendo sus dedos
en puñales y desgarrando
el himen de mi alma, violada y
ahogada en su propia melancolía.
Ha atado mis muñecas recluida
en su prisión, mueve las cuerdas
de mi vana existencia. Sobre mis pechos
desnudos, su sonrisa sarcástica
ha escrito Libertas, y sus lágrimas
manchadas, como un tósigo, han
corrompido las profundas heridas.
Y yo, como Arlequina trágica,
Muñeca inerte, Arlequina
estoica: mis ojos de cruz derraman
deletérea miel de ébano;
amarga, amarga como esta vida
que no existe, sino más allá de
sus puñales; más allá de
inquebrantables cadenas.
Cautivos en la urna del tiempo,
yacen mi esencia, su tempestad,
la verdad y un corazón extinto
de mi sangre ennegrecida por
sus manos; de sus manos el
sombrío sacrificio.
En reflejos de cinismo y cristal,
huyen los fragmentos de espejos
destrozados, como ojos del
titiritero, convirtiendo sus dedos
en puñales y desgarrando
el himen de mi alma, violada y
ahogada en su propia melancolía.
Ha atado mis muñecas recluida
en su prisión, mueve las cuerdas
de mi vana existencia. Sobre mis pechos
desnudos, su sonrisa sarcástica
ha escrito Libertas, y sus lágrimas
manchadas, como un tósigo, han
corrompido las profundas heridas.
Y yo, como Arlequina trágica,
Muñeca inerte, Arlequina
estoica: mis ojos de cruz derraman
deletérea miel de ébano;
amarga, amarga como esta vida
que no existe, sino más allá de
sus puñales; más allá de
inquebrantables cadenas.
Cautivos en la urna del tiempo,
yacen mi esencia, su tempestad,
la verdad y un corazón extinto
de mi sangre ennegrecida por
sus manos; de sus manos el
sombrío sacrificio.