Átame

Nikusha

Poeta que considera el portal su segunda casa

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Átame a este árbol sin follaje.
Átame desnuda a este árbol sin ropaje.
Deseo que el viento envuelva con sus caricias mi cuerpo
ese cuerpo de mujer donde yo me encuentro,
agradable fragilidad, c
urvas, redondez y elasticidad,
apetitosa piel, dulce carne.


Átame a este árbol sin follaje.
No lo pienses, deja a un lado tu vergüenza y mi ropaje.
Saboréame cariño, en ocasiones te comportas como un niño.
Entonces, es cuándo yo te riño.
¡Para ya! No estamos muertos, disfrutemos hoy no seas tan terco.
 
Última edición:
Átame a este árbol sin follaje.
Átame desnuda a este árbol sin ropaje.
Deseo que el viento envuelva con sus caricias mi cuerpo
ese cuerpo de mujer donde yo me encuentro, agradable fragilidad,
curvas, redondez y elasticidad, apetitosa piel, dulce carne.

Átame a este árbol sin follaje.
No lo pienses, deja a un lado tu verguenza y mi ropaje.
Saboréame cariño, en ocasiones te comportas como un niño.
Entonces, es cuándo yo te riño.
¡Para ya! No estamos muertos, disfrutemos hoy no seas tan terco.


Que genial....me has sacado una sonrisa.........muy hermoso tiene una gran dosis de pasión y bello amor convertido en cálido deseo....
 
átame con tu mirada perdida en el cielo,
con la caricia en celo
y con un beso risueño,
abrazos
Denn
 
Muy bien empleada la anáfora: Es la repetición de palabras o frases al principio de las estrofas. Een este caso:

Atame a este árbol sin follaje


Ese verso inicia las dos estrofas, me ha gustado leerte amiga poetisa, te dejo reputación
Recibe mi abrazo fraterno
 
Me levantó la risa ese "tan terco" del final, y evidentemente alguna palabra que subrepticia utilizas sabiamente para calentar el tronco de ese árbol tan desnudo como si esperamos cinco minutos aparecerían los protagonistas. ¡Átame! es una palabra tan envolvente como el lenguaje que utilizas, aquí me temo que no haya cuerdas o pañuelos, jirones diversos que anuden y mantengan espalda con corteza asidos, es el propio músculo el que tensa, obliga y reduce, cuando obedezca tus palabras de genial autora. Tienes un estilo muy propio y particular. Versos larguísimos que podrías haber didivido y has querido mantener, tal vez para recrear el golpe exitoso de la voz que alienta al otro, de una misma exhalación, a hacer y a obedecer, tras su arenga. Las órdenes, efectivamente, no se dan en versos, sino en arengas y soflamas como ésta, casi un puñetazo para el muermo.

Un saludo, Laura, me ha gustado tu "Átame" y su nueva versión de la docilidad, en el buen sentido, claro.
 
Mary C. López;4410520 dijo:
Ooooh ,ohh y más ohhh,
yo le diria lo mismooo aaaah pero no tan bonito como lo
has dicho tu poetisa, aplaudo tu poesía y te felicito, kisses

Gracias Mary C., un abrazo.
 
Muy bien empleada la anáfora: Es la repetición de palabras o frases al principio de las estrofas. Een este caso:

Atame a este árbol sin follaje


Ese verso inicia las dos estrofas, me ha gustado leerte amiga poetisa, te dejo reputación
Recibe mi abrazo fraterno

Gracias amiga poetisa Mariluz, agradezco mucho tu paso.
 
Me levantó la risa ese "tan terco" del final, y evidentemente alguna palabra que subrepticia utilizas sabiamente para calentar el tronco de ese árbol tan desnudo como si esperamos cinco minutos aparecerían los protagonistas. ¡Átame! es una palabra tan envolvente como el lenguaje que utilizas, aquí me temo que no haya cuerdas o pañuelos, jirones diversos que anuden y mantengan espalda con corteza asidos, es el propio músculo el que tensa, obliga y reduce, cuando obedezca tus palabras de genial autora. Tienes un estilo muy propio y particular. Versos larguísimos que podrías haber didivido y has querido mantener, tal vez para recrear el golpe exitoso de la voz que alienta al otro, de una misma exhalación, a hacer y a obedecer, tras su arenga. Las órdenes, efectivamente, no se dan en versos, sino en arengas y soflamas como ésta, casi un puñetazo para el muermo.


Un saludo, Laura, me ha gustado tu "Átame" y su nueva versión de la docilidad, en el buen sentido, claro.

Querido Pablo, gracias por tu excelso comentario.
Es un honor ver tu huella en mis letras.
Me haces sentir afortunada.
Abrazos con cariño, tu amiga que te aprecia. Laura.
 
Átame a este árbol sin follaje.
Átame desnuda a este árbol sin ropaje.
Deseo que el viento envuelva con sus caricias mi cuerpo
ese cuerpo de mujer donde yo me encuentro,
agradable fragilidad, c
urvas, redondez y elasticidad,
apetitosa piel, dulce carne.



Átame a este árbol sin follaje.
No lo pienses, deja a un lado tu vergüenza y mi ropaje.
Saboréame cariño, en ocasiones te comportas como un niño.
Entonces, es cuándo yo te riño.
¡Para ya! No estamos muertos, disfrutemos hoy no seas tan terco.




Momentos de amor,
deseos recuerdos que tienes ahí,
y que los llevas en tu corazón...
Un placer haber pasado, un beso.
 
Disfrutar el ahora es lo que se tiene, en libertad y sin vergüenza. Sensuales y vivos versos, delicia leerlos !!!
Un abrazo Laura.
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX a tu linda pluma
 
¡Vaya pasión mi querida Laura!
Es cierto que mientras podamos hay que disfrutar
de todos los placeres que la vida nos ofrece
incluso comiendo del fruto del árbol prohibido,
el delicioso fruto del pecado.
Un beso y un abrazo.
 
Se puede decir de manera más bella?. Ser atada suena a trinos de un vergel, que pide pasión con dulce canto. Qué maravilla de poema; es precioso.
Un cordial saludo.
 

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