Hector Hernandez Carvajal
Poeta fiel al portal
Atardecer sin ti
Las olas bañaban mis pies desnudos
Y la sal penetraba mis heridas,
Tus recuerdos se enterraban en la arena
Y sentí hundirme con ellos.
Mis ojos fijados en el horizonte te buscaban
El rojo incandescente me hacia recordar tu amor
Sentí correr una lágrima por mi mejilla
Te confieso que ardió más que la sal en mis heridas
Aquella tarde el sol y la luna jugaban a amarse
Uno frente al otro con nuestro amor por medio,
Se miraban opacando cada falta,
El sol arrodillado no quería dejar ir su diosa.
El atardecer se arrastraba por el horizonte
La brisa acogedora me susurraba al oído
Le pregunté donde podía encontrarte
Con voz solemne me pidió olvidarte
La tarde se derramaba a toda costa
Y yo seguía con ansias de buscarte
Y yo andaba mar adentro hacia el horizonte
Las olas ya casi acariciaban mi frente
Sentí ahogarme junto a tu recuerdo
Nadé a la orilla para no perderlos
Ya cansado me arrodille en la orilla
Y las olas con lealtad devolvieron tu recuerdo.
El atardecer ya casi daba paso a la noche,
Y yo permanecía sentado junto al mar,
Y yo no quería dejar ir esa tarde
Porque me sentía menos solo junto a mi sombra.
Esa tarde la mar y yo hicimos un pacto
Y prometió no hablar a nadie de tu recuerdo.
La tarde y yo hicimos un pacto
Y juró por siempre yo seria tu sol y tu mi cielo.
Las olas bañaban mis pies desnudos
Y la sal penetraba mis heridas,
Tus recuerdos se enterraban en la arena
Y sentí hundirme con ellos.
Mis ojos fijados en el horizonte te buscaban
El rojo incandescente me hacia recordar tu amor
Sentí correr una lágrima por mi mejilla
Te confieso que ardió más que la sal en mis heridas
Aquella tarde el sol y la luna jugaban a amarse
Uno frente al otro con nuestro amor por medio,
Se miraban opacando cada falta,
El sol arrodillado no quería dejar ir su diosa.
El atardecer se arrastraba por el horizonte
La brisa acogedora me susurraba al oído
Le pregunté donde podía encontrarte
Con voz solemne me pidió olvidarte
La tarde se derramaba a toda costa
Y yo seguía con ansias de buscarte
Y yo andaba mar adentro hacia el horizonte
Las olas ya casi acariciaban mi frente
Sentí ahogarme junto a tu recuerdo
Nadé a la orilla para no perderlos
Ya cansado me arrodille en la orilla
Y las olas con lealtad devolvieron tu recuerdo.
El atardecer ya casi daba paso a la noche,
Y yo permanecía sentado junto al mar,
Y yo no quería dejar ir esa tarde
Porque me sentía menos solo junto a mi sombra.
Esa tarde la mar y yo hicimos un pacto
Y prometió no hablar a nadie de tu recuerdo.
La tarde y yo hicimos un pacto
Y juró por siempre yo seria tu sol y tu mi cielo.