Juan Fonseca
Poeta recién llegado
Atardecer.
Bello momento a la distancia encuentro,
contraste entre colores de agua y fuego,
mágico atardecer me alumbra dentro,
tiempo suspendido me deja ciego.
Casi al retirarse se muestra lleno
ese lucero que sin voz me deja,
convierte todo aquí en algo sereno
y resuelve al fin la tarde compleja.
Ese sol rojo se mira imponente,
los pájaros lo mismo han de pensar,
hacia él vuelan como un buen creyente
con gran fe no para de caminar.
Yo aquí, sin alas, me quedo en la tierra,
observando cómo se acercan ellos,
viendo como poco a poco se cierra
el horizonte lleno de destellos.
Y aunque mirar el evento es hermoso,
este tiempo se convierte en mágico,
pues me trae tu recuerdo el coloso
que pasa por bello momento trágico.
No puedo imaginar ese sol
reflejado en tus divinos diamantes,
sin duda alguna cualquier girasol
voltearía a ver tus ojos brillantes.
Que precioso atardecer hay aquí,
en él solo puedo ver tu mirada,
Tú estás en este cielo carmesí,
atardecer Tú eres, niña encantada.
Juan Fonseca.
Bello momento a la distancia encuentro,
contraste entre colores de agua y fuego,
mágico atardecer me alumbra dentro,
tiempo suspendido me deja ciego.
Casi al retirarse se muestra lleno
ese lucero que sin voz me deja,
convierte todo aquí en algo sereno
y resuelve al fin la tarde compleja.
Ese sol rojo se mira imponente,
los pájaros lo mismo han de pensar,
hacia él vuelan como un buen creyente
con gran fe no para de caminar.
Yo aquí, sin alas, me quedo en la tierra,
observando cómo se acercan ellos,
viendo como poco a poco se cierra
el horizonte lleno de destellos.
Y aunque mirar el evento es hermoso,
este tiempo se convierte en mágico,
pues me trae tu recuerdo el coloso
que pasa por bello momento trágico.
No puedo imaginar ese sol
reflejado en tus divinos diamantes,
sin duda alguna cualquier girasol
voltearía a ver tus ojos brillantes.
Que precioso atardecer hay aquí,
en él solo puedo ver tu mirada,
Tú estás en este cielo carmesí,
atardecer Tú eres, niña encantada.
Juan Fonseca.