elias peñuela
Poeta recién llegado
Son tus labios
predilectos de mi boca,
espuma de los campos,
coraza de algodón.
¿Ves como me seduces?,
licor dulce que atraviesa
mi tráquea,
clavas en mi pecho
la ternura de tus ojos.
Hoy recorres el viento,
perfume que se va,
perdida...
Dos pequeñas esferas
situadas en la parte superior
de tu rostro,
aspiraban ramilletes de nubes,
anaranjadas,
que te obsequiaba,
dulce...mujer que flameas.
Mi hermosa espiga
al borde de la brisa...
Ya me he embadurnado
con la noche.
Hice un collar satisfecho
de estrellas que corrige
los defectos.
-Las cerezas son como tus dedos...
-Los minutos que recorren tú silencio...
predilectos de mi boca,
espuma de los campos,
coraza de algodón.
¿Ves como me seduces?,
licor dulce que atraviesa
mi tráquea,
clavas en mi pecho
la ternura de tus ojos.
Hoy recorres el viento,
perfume que se va,
perdida...
Dos pequeñas esferas
situadas en la parte superior
de tu rostro,
aspiraban ramilletes de nubes,
anaranjadas,
que te obsequiaba,
dulce...mujer que flameas.
Mi hermosa espiga
al borde de la brisa...
Ya me he embadurnado
con la noche.
Hice un collar satisfecho
de estrellas que corrige
los defectos.
-Las cerezas son como tus dedos...
-Los minutos que recorren tú silencio...
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