Andres Zuñiga
Poeta fiel al portal
Entonces, El Señor tomó el atardecer entre sus manos
Y cual roto huevo celestial dejó caer al sol
como yema incandescente sobre el Pacífico sur.
Los moaires de Isla de Pascua lo observaron
Con cataléptica mirada, mientras un son de clarinete,
Cayendo ya la tarde muerta en sangre,
Con sus notas lastimosas, anunciaba...
Que alguien extrañaba a una mujer.
Y cual roto huevo celestial dejó caer al sol
como yema incandescente sobre el Pacífico sur.
Los moaires de Isla de Pascua lo observaron
Con cataléptica mirada, mientras un son de clarinete,
Cayendo ya la tarde muerta en sangre,
Con sus notas lastimosas, anunciaba...
Que alguien extrañaba a una mujer.