ATARDECER
Se deshojan rumorosas
las nubes del horizonte
malvas, cárdenas y rosas.
Se deshacen silenciosas
lloviendo sus curvos pétalos
en el inmenso prado del mar.
Como una abierta granada
traspasada por el sol de la mañana
así el vespertino mar en color se multiplica.
Muere el día enjoyando el mar frontero.
Resurgen amores callados
al polícromo reclamo de la noche que ya nace.
Alguna rosa furtiva se aleja del mar silente
y viene a dejar su ofrenda
en el fondo iluminado de tus ojos.
Allí la he bebido yo.
Nunca, nadie bebiera ambrosía
en copa de tan fino ónice.
Se deshojan rumorosas
las nubes del horizonte
malvas, cárdenas y rosas.
Se deshacen silenciosas
lloviendo sus curvos pétalos
en el inmenso prado del mar.
Como una abierta granada
traspasada por el sol de la mañana
así el vespertino mar en color se multiplica.
Muere el día enjoyando el mar frontero.
Resurgen amores callados
al polícromo reclamo de la noche que ya nace.
Alguna rosa furtiva se aleja del mar silente
y viene a dejar su ofrenda
en el fondo iluminado de tus ojos.
Allí la he bebido yo.
Nunca, nadie bebiera ambrosía
en copa de tan fino ónice.
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