Anaximandro Kent
Poeta recién llegado
Callada la tarde y húmeda
Tan igual a mis adentros
Tan allí en los escondidos rincones donde la pienso,
y por momentos resucito,
solo para encontrarme otra vez solo,
Con la rutina de páginas ajadas y preguntas y duelos
Y con desalientos y retinas mojadas
Y el mirar desmañando y el sentirme yermo.
Húmeda la tarde con angustias de “tal vez”
“y si yo hubiera…” “y si en vez de esto, lo otro”,
pelea interminable en blanco/negro.
Y silencioso, como destruyendo un “nosotros”
Un vacío de veranos y de abrazos nos desune.
Pasa un caballo a lo lejos,
En lo alto un ave congelada que no sube
Es tan solo mancha oscura entre las nubes.
Entretanto la tarde en la nada escribe
la partitura de la vida con pinceles de lloviznas
y con acordes de lágrimas y espejos.
Son muchas las páginas de llantos
entre algunas láminas de risas.
Tan igual a mis adentros
Tan allí en los escondidos rincones donde la pienso,
y por momentos resucito,
solo para encontrarme otra vez solo,
Con la rutina de páginas ajadas y preguntas y duelos
Y con desalientos y retinas mojadas
Y el mirar desmañando y el sentirme yermo.
Húmeda la tarde con angustias de “tal vez”
“y si yo hubiera…” “y si en vez de esto, lo otro”,
pelea interminable en blanco/negro.
Y silencioso, como destruyendo un “nosotros”
Un vacío de veranos y de abrazos nos desune.
Pasa un caballo a lo lejos,
En lo alto un ave congelada que no sube
Es tan solo mancha oscura entre las nubes.
Entretanto la tarde en la nada escribe
la partitura de la vida con pinceles de lloviznas
y con acordes de lágrimas y espejos.
Son muchas las páginas de llantos
entre algunas láminas de risas.