Agua
Poeta asiduo al portal
Aquella tarde
Descalza por el monte desnudo
Herida de ambiciones brutales
con la mente tan confusa, dudo,
no creo poder seguir adelante...
Y me consumo lentamente
en las historias y fantasmas del pasado
buscando, ciega, una brizna de aire
en la atroz celda de mi amor malgastado...
Y camino monte abajo, sin sustancia, tan perdida
como el árbol que fue arrancado de su tierra,
y que yace sangrando por sus raíces tan adoloridas
secándose lentamente a la orilla de la Sierra.
Y así, impasible frente al fin inminente,
bajo el arrebol impetuoso de la tarde...
caminaste hacia mí lentamente,
sin haberte buscado, me encontraste.
Y fue esa tarde
En la soledad de tu mundo nebuloso,
un alcázar donde te ocultabas del dolor
después de haber amado afanoso.
Porque alguien había quebrado
el frágil corazón que hay en tu pecho
y al saberlo, te lo habías llevado
a la seguridad de un oscuro encierro.
Cuando ya no buscabas a nadie
y solo esperabas el paso de los años
viendo pasar tantas lunas, tantos soles
dialogando contigo como un ermitaño...
...en una noche estrellada
hacia donde tú estabas caminé
Acompañada del sonido de los grillos
y sin haberme esperado, te encontré.
Y en esa tarde
Se juntaron nuestras manos
y nuestros ojos se sonrieron
y emprendimos la aventura
de construir nuestro sendero.
Enterramos la heridas
las tuyas y las mías
y nos fuimos al horizonte
para sembrar nuevas semillas.
Y construir juntos una casa
para ir al mar y caminar por la orilla
y envejecer juntos, en muchos años,
para continuar juntos esta vida.
Descalza por el monte desnudo
Herida de ambiciones brutales
con la mente tan confusa, dudo,
no creo poder seguir adelante...
Y me consumo lentamente
en las historias y fantasmas del pasado
buscando, ciega, una brizna de aire
en la atroz celda de mi amor malgastado...
Y camino monte abajo, sin sustancia, tan perdida
como el árbol que fue arrancado de su tierra,
y que yace sangrando por sus raíces tan adoloridas
secándose lentamente a la orilla de la Sierra.
Y así, impasible frente al fin inminente,
bajo el arrebol impetuoso de la tarde...
caminaste hacia mí lentamente,
sin haberte buscado, me encontraste.
Y fue esa tarde
En la soledad de tu mundo nebuloso,
un alcázar donde te ocultabas del dolor
después de haber amado afanoso.
Porque alguien había quebrado
el frágil corazón que hay en tu pecho
y al saberlo, te lo habías llevado
a la seguridad de un oscuro encierro.
Cuando ya no buscabas a nadie
y solo esperabas el paso de los años
viendo pasar tantas lunas, tantos soles
dialogando contigo como un ermitaño...
...en una noche estrellada
hacia donde tú estabas caminé
Acompañada del sonido de los grillos
y sin haberme esperado, te encontré.
Y en esa tarde
Se juntaron nuestras manos
y nuestros ojos se sonrieron
y emprendimos la aventura
de construir nuestro sendero.
Enterramos la heridas
las tuyas y las mías
y nos fuimos al horizonte
para sembrar nuevas semillas.
Y construir juntos una casa
para ir al mar y caminar por la orilla
y envejecer juntos, en muchos años,
para continuar juntos esta vida.