(la estrofa remaniega, de mi creación, tiene la siguiente estructura rimático:
ababaccddcbcb, con el requisito añadido de que c=b con la penúltima vocal cambiada)
Yo no sé si algún psicólogo argentino
al leer los devaneos de mi mente
hablaría de un complejo paulatino
(iniciado en mi penuria adolescente
y aumentando sin cesar en mi camino.)
No lo sé y no me interesa, lo importante
para mí es que, mientras tanto, en mi talante
se ha instalado una espontánea simpatía
por quien vive sin temor un día a día
de completa libertad, aunque levante
reticencias en el resto de la gente
que no entiende, en general, lo itinerante
y se instala en lo seguro y pertinente.
Simpatía cuyo origen instintivo
no razona, no argumenta, sólo admira
la actitud de quien parece un ser altivo
solamente porque niega una mentira:
que vivir en libertad es relativo.
Libertad que nunca admite la atadura
porque asume que es el riesgo y la aventura
componente natural del ser humano
y adivina que es esfuerzo necio y vano
pretender una existencia menos dura
simulando corrección ante quien mira,
escogiendo esclavitud, por más segura
y enfermando con el aire que respira.
Pero entiendo que lo más estimulante
y que suma mi cariño a ese respeto
es la hermosa sencillez apabullante
con que todo se transforma por completo
cuando sufre un ser querido. Y el amante
de la diosa libertad se hace un retrato
con la ayuda y con la entrega sin recato
y no existe ya cadena ni atadura
que aparezca como tal, mientras perdura
la ilusión de que ser libre sólo es grato
si el afecto está presente en cada reto.
Finalizo lo que quiso ser conato
de poema y terminó siendo un panfleto.
ababaccddcbcb, con el requisito añadido de que c=b con la penúltima vocal cambiada)
Yo no sé si algún psicólogo argentino
al leer los devaneos de mi mente
hablaría de un complejo paulatino
(iniciado en mi penuria adolescente
y aumentando sin cesar en mi camino.)
No lo sé y no me interesa, lo importante
para mí es que, mientras tanto, en mi talante
se ha instalado una espontánea simpatía
por quien vive sin temor un día a día
de completa libertad, aunque levante
reticencias en el resto de la gente
que no entiende, en general, lo itinerante
y se instala en lo seguro y pertinente.
Simpatía cuyo origen instintivo
no razona, no argumenta, sólo admira
la actitud de quien parece un ser altivo
solamente porque niega una mentira:
que vivir en libertad es relativo.
Libertad que nunca admite la atadura
porque asume que es el riesgo y la aventura
componente natural del ser humano
y adivina que es esfuerzo necio y vano
pretender una existencia menos dura
simulando corrección ante quien mira,
escogiendo esclavitud, por más segura
y enfermando con el aire que respira.
Pero entiendo que lo más estimulante
y que suma mi cariño a ese respeto
es la hermosa sencillez apabullante
con que todo se transforma por completo
cuando sufre un ser querido. Y el amante
de la diosa libertad se hace un retrato
con la ayuda y con la entrega sin recato
y no existe ya cadena ni atadura
que aparezca como tal, mientras perdura
la ilusión de que ser libre sólo es grato
si el afecto está presente en cada reto.
Finalizo lo que quiso ser conato
de poema y terminó siendo un panfleto.