Intenté advertirte
de que a esta mierda no se juega así.
Aunque sólo sea uno de tantos peones,
como todos creo estar hecho en marfil.
Las levas desconfían de las promesas,
y aún así van hacia la batalla.
Tal vez puedan apropiarse algún botín,
y piensan "habiendo tantos, ¿por qué a mi?"
Pero ya se sabe, la guadaña es caprichosa.
Y es la única que gana sin apuesta.
Los que tienen suerte son segados al pestañear,
pero al resto les persiguen los cortes en la memoria.
Ése es el precio de los tronos.
El tinte de las alfombras rojas sale de las venas,
tanto da si de las de aliados o enemigos.
Lo que importa es por quienes se despliegan.
de que a esta mierda no se juega así.
Aunque sólo sea uno de tantos peones,
como todos creo estar hecho en marfil.
Las levas desconfían de las promesas,
y aún así van hacia la batalla.
Tal vez puedan apropiarse algún botín,
y piensan "habiendo tantos, ¿por qué a mi?"
Pero ya se sabe, la guadaña es caprichosa.
Y es la única que gana sin apuesta.
Los que tienen suerte son segados al pestañear,
pero al resto les persiguen los cortes en la memoria.
Ése es el precio de los tronos.
El tinte de las alfombras rojas sale de las venas,
tanto da si de las de aliados o enemigos.
Lo que importa es por quienes se despliegan.
Última edición: