Cesia solan
Poeta recién llegado
¡Ay mi hermosa Atenea, mi adorable amapola, mi amada Amelia!
Diosa de la guerra, la belleza misma y que ahora carga una argolla en su mano derecha, tan feliz… te ha comprometido a hacer esa hermosa sonrisa tan pura e imponente.
¡Tan cautivadora eres, mi hermosa hermana Amelia!
Yo sé cómo Calígula y Cesia he causado mucho dolor ante mi ausencia, he causado confusión y terror, pánico y ansiedad, entre muchos horrores más.
¡Me lamento tanto!
En ese entonces era incapaz de pensar, la colera y la gran tristeza me ahogaban sin piedad alguna, se que me imploraste que hablara, que expresara mi sentir, mi pensar. Era incapaz ¡que impotencia!
Aun así, no he sido capaz de cuidarte mi diosa de la guerra, me esfume, pero no he pecado olvidándote, aunque sea este mi único tributo para ti.
Mi única musa y mi gran anhelo, no puedo evitar que tu felicidad me haga como un niño emocionado inocentemente ante ello, quisiera poder estar ahí, pero no me atrevo, he de decir que me hace temblar de miedo.
Yo se que tengo la culpa y debería rogar por misericordia, pero aun estoy llena de incertidumbre, sobre volver a tus brazos a rogar, no quisiera destruir esos hermosas argollas y sentimientos por mi culpa.
Solo deseo verle feliz, con eso me bastaría.
Así que..
¡Bienaventurada seas mi amada!
Espero que solo sea nuestro final en este mundo, ojalá verte hasta pronto mi amada diosa atenea, mi hermosa flor amapola, mi querida hermana Amelia…
Diosa de la guerra, la belleza misma y que ahora carga una argolla en su mano derecha, tan feliz… te ha comprometido a hacer esa hermosa sonrisa tan pura e imponente.
¡Tan cautivadora eres, mi hermosa hermana Amelia!
Yo sé cómo Calígula y Cesia he causado mucho dolor ante mi ausencia, he causado confusión y terror, pánico y ansiedad, entre muchos horrores más.
¡Me lamento tanto!
En ese entonces era incapaz de pensar, la colera y la gran tristeza me ahogaban sin piedad alguna, se que me imploraste que hablara, que expresara mi sentir, mi pensar. Era incapaz ¡que impotencia!
Aun así, no he sido capaz de cuidarte mi diosa de la guerra, me esfume, pero no he pecado olvidándote, aunque sea este mi único tributo para ti.
Mi única musa y mi gran anhelo, no puedo evitar que tu felicidad me haga como un niño emocionado inocentemente ante ello, quisiera poder estar ahí, pero no me atrevo, he de decir que me hace temblar de miedo.
Yo se que tengo la culpa y debería rogar por misericordia, pero aun estoy llena de incertidumbre, sobre volver a tus brazos a rogar, no quisiera destruir esos hermosas argollas y sentimientos por mi culpa.
Solo deseo verle feliz, con eso me bastaría.
Así que..
¡Bienaventurada seas mi amada!
Espero que solo sea nuestro final en este mundo, ojalá verte hasta pronto mi amada diosa atenea, mi hermosa flor amapola, mi querida hermana Amelia…