ATENTADO AL CUARTEL DE ZARAGOZA
Hay cunas vacías y rostros angélicos,
chupetes y muñecos desmembrados
entre los escombros.
Tiovivos sonoros y autómatas bailando
entre los escombros.
Niños rotos entre los escombros.
Hombres segados bajo los escombros.
Mujeres arrancadas de un golpe de la vida.
Cuerpos inmóviles arrojados a la calle
por la onda expansiva.
No respetó la bomba la limpia madrugada.
Reventó en el silencio del claro amanecer.
Atravesó la aurora, silbando la metralla.
Acuchilló los tímpanos.
Bateó la espalda a golpes secos.
Socavó los cimientos.
Doblegó las estructuras.
Extendiendo sobre el suelo
un mar de escombros.
En el aire el fuego cárdeno
expandiéndose.
Un polvo denso irrespirable.
Y el dolor abarcándolo todo,
escapándose del alma a borbotones,
bebiéndose las lágrimas
de los transeúntes,
escarbando con las manos
entre los escombros.
Y el dolor, buscando a Dios
entre los escombros.
Yo tengo el perdón y no perdono.
Tengo la misericordia y no la ejerzo.
Tengo la piedad y me la trago.
La clemencia la perdí buscando a Dios
entre los escombros.
Hay cunas vacías y rostros angélicos,
chupetes y muñecos desmembrados
entre los escombros.
Tiovivos sonoros y autómatas bailando
entre los escombros.
Niños rotos entre los escombros.
Hombres segados bajo los escombros.
Mujeres arrancadas de un golpe de la vida.
Cuerpos inmóviles arrojados a la calle
por la onda expansiva.
No respetó la bomba la limpia madrugada.
Reventó en el silencio del claro amanecer.
Atravesó la aurora, silbando la metralla.
Acuchilló los tímpanos.
Bateó la espalda a golpes secos.
Socavó los cimientos.
Doblegó las estructuras.
Extendiendo sobre el suelo
un mar de escombros.
En el aire el fuego cárdeno
expandiéndose.
Un polvo denso irrespirable.
Y el dolor abarcándolo todo,
escapándose del alma a borbotones,
bebiéndose las lágrimas
de los transeúntes,
escarbando con las manos
entre los escombros.
Y el dolor, buscando a Dios
entre los escombros.
Yo tengo el perdón y no perdono.
Tengo la misericordia y no la ejerzo.
Tengo la piedad y me la trago.
La clemencia la perdí buscando a Dios
entre los escombros.
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