BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me abruma el peso que sostengo
de tantos atlas levantados en sosiego
y traídos de las alas de los suaves pájaros
que viste el otoño. Creo en las aceitunas
que ruedan por el suelo, como desvencijadas
y prematuras lámparas detenidas por el tiempo.
Polvorientas frases me salen de las entrañas;
mirad, si no, ese cúmulo de vacíos avecinándose
rápidamente.
Sobre el vientre, los muslos, recónditos murmullos
traban consistencia como aves imperceptibles y disimuladas.
¿De dónde procede tanto ruido usurpado, son acaso,
las caderas, ataques de la noche enfurecida? Como un viento,
golpeado por los siglos sin aliento, se escancian
los vinos multitudinarios de la estación sin color.
©
de tantos atlas levantados en sosiego
y traídos de las alas de los suaves pájaros
que viste el otoño. Creo en las aceitunas
que ruedan por el suelo, como desvencijadas
y prematuras lámparas detenidas por el tiempo.
Polvorientas frases me salen de las entrañas;
mirad, si no, ese cúmulo de vacíos avecinándose
rápidamente.
Sobre el vientre, los muslos, recónditos murmullos
traban consistencia como aves imperceptibles y disimuladas.
¿De dónde procede tanto ruido usurpado, son acaso,
las caderas, ataques de la noche enfurecida? Como un viento,
golpeado por los siglos sin aliento, se escancian
los vinos multitudinarios de la estación sin color.
©