BIETKA
Poeta recién llegado
Que venga un grito a esta alma muda y sorda,
que vive entre pesares y escombros
de un altar terrenal que vi caer con el menor vendaval.
Que mis venas se descarguen
y lo tiñan todo de luto;
Mientras lúgubres guirnaldas
adornen el cadáver que fui.
Y así sin darme cuenta
que el cementerio de mis muertos me abrace.