Y si bien ella es muy guapa y si acaso yo muy zarrapastroso…
y como los molinos cuando hablan de amor
dialogan los cafetales
y las acuarelas pasan cantando,
cuando se reorganizan las troneras en esa semioscuridad liviana
y cuando, agudo, se mira el ratoncillo dentro de sus bolsillos…
y comenzar con la alegría cristiana
y esos reencuentros por coloridos andamios,
y los elefantes que dejaran una estela de grafito
y cuando cae el telón tras el aullido más largo.