Valls
Poeta recién llegado
Aún me queda agua para tus cántaros,
que no me canso de ahogarme en el río,
poquito a poquito te la traigo en los pulmones,
y tú me lo agradeces con una manta para que no pase frío.
Dentro de mí está el corazón explorador,
que pisa descalzo tus jardínes de flores,
el que inhala el olor de tus ojos de menta,
mientras en descuidos roba a las fresas sus sabores.
Aún me quedan velas que soplar,
no me canso de quemarme con su cera,
con la que visto la punta de mis dedos,
para dibujarte corazones que se cuelen en tu hoguera.
Que hasta que la luna no caiga,
estaré ahí para comer estrellas contigo,
que hasta que no me abandone mi magia,
seguirás teniendo mis versos como castigo.
que no me canso de ahogarme en el río,
poquito a poquito te la traigo en los pulmones,
y tú me lo agradeces con una manta para que no pase frío.
Dentro de mí está el corazón explorador,
que pisa descalzo tus jardínes de flores,
el que inhala el olor de tus ojos de menta,
mientras en descuidos roba a las fresas sus sabores.
Aún me quedan velas que soplar,
no me canso de quemarme con su cera,
con la que visto la punta de mis dedos,
para dibujarte corazones que se cuelen en tu hoguera.
Que hasta que la luna no caiga,
estaré ahí para comer estrellas contigo,
que hasta que no me abandone mi magia,
seguirás teniendo mis versos como castigo.