Aún no puedo entender que te hayas ido,
que sin mirarlo yo las primaveras
se hubieran transformado en doce fieras
persiguiendo mi último latido.
A veces con el alma en lo vivido
construyo los paisajes y quimeras
en donde habitas tú, como tú eras
antes de enamorarte del olvido.
Es ciega la razón; los ojos, mudos,
y sordo el corazón a las distancias
para no comprender que entre tus ansias
dejaron de importar los sueños, nudos
con que atarte intenté cuando tus días
proclamaban por mí sus sinfonías.
que sin mirarlo yo las primaveras
se hubieran transformado en doce fieras
persiguiendo mi último latido.
A veces con el alma en lo vivido
construyo los paisajes y quimeras
en donde habitas tú, como tú eras
antes de enamorarte del olvido.
Es ciega la razón; los ojos, mudos,
y sordo el corazón a las distancias
para no comprender que entre tus ansias
dejaron de importar los sueños, nudos
con que atarte intenté cuando tus días
proclamaban por mí sus sinfonías.