Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
La tarde camina furiosa hacia el ocaso,
las ilusiones huérfanas,
se terminan de ahogar,
sin vida las sorprenderá la mañana.
La calle se pinta de violeta,
las personas apuran el paso,
y hablan cosas que yo no comprendo,
un anciano que regala una mirada,
que podría ser la mía en estos momentos.
Vidriosa y atardecida en tus tiempos,
solemne y aturdida de recuerdo,
caminado y sin motivo,
en el mismo lugar de siempre
como esta esquina que acabo de cruzar.
Solo cambia el mendigo,
la hora es la misma,
la calle se pinta de violeta,
y el anciano que reflejo en sus ojos mi dolor,
se marcha y camina lento,
con su soledad en los bolsillos,
y la mía naciendo recién.
Cada vez más absurdo el andar,
¿A dónde he de ir, me pregunto?,
cada sitio es infernal,
cada calle un nuevo abismo,
las personas son viles espectros,
y me asustan ,
son sentencias conocidas,
son todas como TU.
Son cobardes, como TU,
y están adscritas a tu ausencia.
Sucedáneas tuyas ,
irrepetible Tu ,
en este paraíso viejo,
lleno de flores muertas
¡y sombras!
¡y calles amarillentas¡
Son sentencias conocidas.
Son todas como tú.
La calle se pinta de violeta y yo
aun no sé dónde ir.
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