Samuel Henríquez
Poeta recién llegado
Aún no te he dado asiento en mi corazón.
Eres la remota ilusión, pero te presiento.
Oigo a veces, lejanos,
los petalos de tu rosa
deshojarse en mi vida,
en mi tierra estéril.
Veo a veces, apagados,
los sonidos musicales de tu voz
que le dan melodía infinita a la mia.
Aún no te he dado asiento en mi corazón.
Eres la remota ilusión, pero te presiento.
Eres la remota ilusión, pero te presiento.
Oigo a veces, lejanos,
los petalos de tu rosa
deshojarse en mi vida,
en mi tierra estéril.
Veo a veces, apagados,
los sonidos musicales de tu voz
que le dan melodía infinita a la mia.
Aún no te he dado asiento en mi corazón.
Eres la remota ilusión, pero te presiento.