Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aún tengo rastros de este amor, inmortal y valiente,
el mismo que tu adiós no quebró al querer detenerte,
no se redujo a cadáver, tocando frente a tu célebre puerta,
aunque pasó mucho tiempo, esperando a que tu abrieras.
Aún conservo al amor, que estuvo contigo cuando tenías dudas,
el mismo amor, que se ocultó por ti en aquella oficina oscura,
en mi corazón guardo el amor, que me inspiró a inventarte tantas caricias,
que te llevaron muy alto, a donde los rayos del sol, simplemente calcinan,
aún vive en mis manos el amor que, por llegar a tocar tus pétalos,
le quedaron marcadas las cicatrices de cada una de tus espinas.
Este amor, aún es muy fuerte, aunque habita entre la niebla,
añora conquistar tu puerto, por ti quiere aún saltar fronteras,
y aunque ha vivido aparte, ha soportado que tu no lo quisieras.
Lo han visto entre lo que tu consideras mis palabras huecas,
tampoco se murió, aquel día que se cayó buscando una ventana,
cuando tú decidiste, cerrarle definitivamente todas tus puertas.
el mismo que tu adiós no quebró al querer detenerte,
no se redujo a cadáver, tocando frente a tu célebre puerta,
aunque pasó mucho tiempo, esperando a que tu abrieras.
Aún conservo al amor, que estuvo contigo cuando tenías dudas,
el mismo amor, que se ocultó por ti en aquella oficina oscura,
en mi corazón guardo el amor, que me inspiró a inventarte tantas caricias,
que te llevaron muy alto, a donde los rayos del sol, simplemente calcinan,
aún vive en mis manos el amor que, por llegar a tocar tus pétalos,
le quedaron marcadas las cicatrices de cada una de tus espinas.
Este amor, aún es muy fuerte, aunque habita entre la niebla,
añora conquistar tu puerto, por ti quiere aún saltar fronteras,
y aunque ha vivido aparte, ha soportado que tu no lo quisieras.
Lo han visto entre lo que tu consideras mis palabras huecas,
tampoco se murió, aquel día que se cayó buscando una ventana,
cuando tú decidiste, cerrarle definitivamente todas tus puertas.
::