despertando
Poeta adicto al portal
Aura de este rostro de mujer,
que se apiada del llanto
y se serena al escucharos.
Consolad a los mortales,
dadle miel a los amantes
y llamad presto a mi amado.
No veis que aquí el frío arrecia,
que el hambre hace estragos.
¡Oh! mísero mundo del dolor,
aunque esté lejos del horror.
Te siento tanto hombre,
escucho tu voz, tu lamento,
tus bárbaras ofensas…
¡Oh, cielo oscuro sin estrellas,
que tapamos con las vendas!
Cuerpos que giran sin Vos,
corazones tediosos que yacen
desnudos sin el Amor.
que se apiada del llanto
y se serena al escucharos.
Consolad a los mortales,
dadle miel a los amantes
y llamad presto a mi amado.
No veis que aquí el frío arrecia,
que el hambre hace estragos.
¡Oh! mísero mundo del dolor,
aunque esté lejos del horror.
Te siento tanto hombre,
escucho tu voz, tu lamento,
tus bárbaras ofensas…
¡Oh, cielo oscuro sin estrellas,
que tapamos con las vendas!
Cuerpos que giran sin Vos,
corazones tediosos que yacen
desnudos sin el Amor.