LuKaS
L'enfant terrible
¿Será, que eras la única que entendía,
el dialecto salvaje de mi alma rebelde,
lo que hizo no olvidarme el primer día,
en que te me acercaste tímidamente,
a preguntar si mis versos eran de oro,
o sólo se veían así de resplandecientes
porque usaba pasta de melancolía,
sedoso betún que refleja el perfil
de todos los corazones existentes,
para lustrar cuánto poema componía?
¿Para qué, querida mía, quieres saber
la síntesis química, de los fuegos artificiales
que danzan en el cielo cuál aurora borealis
aunque con estruendoso apogeo...
si lo que averigües te divertirá menos?
Disfruta las luces de sosiego,
que se adueñan de la noche,
que cuando ilusión derroches,
yo aprovecharé para mirarte,
espectáculo de tinte inocente.
Te regalaría una flor por cada vez,
que me has hecho sentir diferente,
pero no quisiera que te molestes,
cuando te llene de rosas el living.
Maldigo a mi corazón impertinente,
que se aprovecha de mis ganas de ti,
y me hace anhelar impacientemente,
que te aparezcas una vez mas por aquí,
convirtiendo a mis deseos en frenesí,
haciéndome feliz, como lo has hecho siempre.
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