Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
En la aurora dorada, la vida se despierta,
cuando el sol se eleva con su luz infinita,
renace la esperanza en la tierra bendita,
y la noche se oculta, su sombra ya desierta.
El canto de las aves en la brisa cierta,
anuncia un nuevo día con voz clara y escrita,
la alegría renace, la tristeza marchita,
y el alba que asoma, la pena desconcierta.
Los rayos del sol nacen en el cielo claro,
las flores se abren, su aroma va surgiendo,
el campo resplandece, su verde revelando.
En este nuevo día, mis sueños voy urdiendo,
en la luz de la aurora, mi alma sin reparo,
los anhelos nocturnos, la luna va esculpiendo.
cuando el sol se eleva con su luz infinita,
renace la esperanza en la tierra bendita,
y la noche se oculta, su sombra ya desierta.
El canto de las aves en la brisa cierta,
anuncia un nuevo día con voz clara y escrita,
la alegría renace, la tristeza marchita,
y el alba que asoma, la pena desconcierta.
Los rayos del sol nacen en el cielo claro,
las flores se abren, su aroma va surgiendo,
el campo resplandece, su verde revelando.
En este nuevo día, mis sueños voy urdiendo,
en la luz de la aurora, mi alma sin reparo,
los anhelos nocturnos, la luna va esculpiendo.