A besar los campos de la hierbabuena y a las rosas que perfuman la alborada,
junto al blanco seductor de la azucena,
es la rubia Aurora por el cielo enviada.
En su carro refulgente brillará
la ondulante cabellera de la vida,
y a las sombras nocturnales echará.
un alegre canto que a sembrar convida.
Desde su ánfora coperos verterán
en los montes oro de belleza pura;
y las aves dulcemente trinarán
cuando sus corceles corran la llanura.
Llegará a jardines de fragantes flores
anunciando que se muestra el sol naciente,
un flamante amanecer dará primores
y la luna en el azul será creciente.
Como Diosa de sedoso pelo ondeado
lucirá soberbia la bronceada piel,
se hundirá en el mar con su mirar dorado
y por la mañana fluirá la miel.
Agustín Del Río
junto al blanco seductor de la azucena,
es la rubia Aurora por el cielo enviada.
En su carro refulgente brillará
la ondulante cabellera de la vida,
y a las sombras nocturnales echará.
un alegre canto que a sembrar convida.
Desde su ánfora coperos verterán
en los montes oro de belleza pura;
y las aves dulcemente trinarán
cuando sus corceles corran la llanura.
Llegará a jardines de fragantes flores
anunciando que se muestra el sol naciente,
un flamante amanecer dará primores
y la luna en el azul será creciente.
Como Diosa de sedoso pelo ondeado
lucirá soberbia la bronceada piel,
se hundirá en el mar con su mirar dorado
y por la mañana fluirá la miel.
Agustín Del Río