José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando la soledad explota brutalmente,
el insomnio y la celeridad de la vida
atormentando los frescos sauces,
declina presentarse, ante mi aura divina.
Llega la clandestinidad dorada
del amor, la calma de la vida
sosegando las pasiones deslumbrantes
de los cantos de ruiseñores, en los estanques.
Entre auroras y ocasos florece el caos
de una intuición divina,
que clama con su silencio
en un valle de aromas, con endorfinas.
El bienestar de la dicha
acaricia los montes y valles
que he cruzado;
entonces,
Aparece el dorado gris,
de la estampa de un sol
que declina, y nos hace reverencia,
ante el caos de la alborada
que se avecina.