Armonia
Poeta veterana
El Chalet de un Jorobado (Andrés Amendizabal)/ Armonia
Y estoy susceptible, al pleno ámbar de tu ausencia...
en la que el silencio de tus recuerdos duele
doblegando líneas poéticas de tu elixir y esencia(......)
en las orillas del viento como dagas lacerantes
que me hincan como piedra
...Estoy, en la marea suave de mi antojo
y en las cuencas de mis ojos se reflejan tus carencias
las mismas que me aturden, al sentirte tan lejos y
no imaginar siquiera tu presencia
en la esfera que me cubre quema el eco de tus labios
al mirar en lo profundo el otro lado del mar
Me alimento de recuerdos en ideas, mientras la
piel jovial de mi ser, por completo sufre
la agonía de morir en vida
invocando un te quiero o cientos de ellos, aunque solo lo imagine
en sonatas para cautivarme con tus risas,
imitando su sonido etéreo y vago
buscándolo en un azulgris que no está.
Y sigo esperando en el hueco vacío de un árbol,
algo que evite tu ausencia y me reprima
en soledad.
Cuelgo al abismo de mis sombras
el lamento oculto de un latido
y me aconsejo con el ritmo de tu imagen
en mi mente, y me la impregno al paso
continuo de mis latidos
Y la bruma oscura y seca que me abraza en esta nada
me recuerda que en el limbo hay ausencia de un te quiero
en la que el silencio de tus recuerdos duele
doblegando líneas poéticas de tu elixir y esencia(......)
en las orillas del viento como dagas lacerantes
que me hincan como piedra
...Estoy, en la marea suave de mi antojo
y en las cuencas de mis ojos se reflejan tus carencias
las mismas que me aturden, al sentirte tan lejos y
no imaginar siquiera tu presencia
en la esfera que me cubre quema el eco de tus labios
al mirar en lo profundo el otro lado del mar
Me alimento de recuerdos en ideas, mientras la
piel jovial de mi ser, por completo sufre
la agonía de morir en vida
invocando un te quiero o cientos de ellos, aunque solo lo imagine
en sonatas para cautivarme con tus risas,
imitando su sonido etéreo y vago
buscándolo en un azulgris que no está.
Y sigo esperando en el hueco vacío de un árbol,
algo que evite tu ausencia y me reprima
en soledad.
Cuelgo al abismo de mis sombras
el lamento oculto de un latido
y me aconsejo con el ritmo de tu imagen
en mi mente, y me la impregno al paso
continuo de mis latidos
Y la bruma oscura y seca que me abraza en esta nada
me recuerda que en el limbo hay ausencia de un te quiero